Mi experiencia en la primera entrevista con esta empresa fue insatisfactoria. El proceso comenzó sin una presentación clara y con preguntas hechas de forma mecánica, lo que transmitió desinterés. En lugar de evaluar de forma objetiva la experiencia y conocimientos, la conversación dio a entender que lo único valorado era encajar en un perfil idealizado o “genial” según sus propios criterios, dejando de lado las competencias reales del candidato. Esto generó un ambiente poco profesional y desmotivador.
Recomiendo que la empresa revise y profesionalice su proceso de entrevistas, asegurándose de valorar de manera justa y objetiva tanto las habilidades como la trayectoria de cada persona.