Todo bien hasta que llegan las devoluciones y los objetivos
Ventajas
El trabajo como tal es fácil: doblar ropa, atender, cobrar… nada del otro mundo.
Desventajas
Primero: el sistema de cambios y devoluciones. Es un lío tremendo, sobre todo cuando hay promociones. Cada caso es diferente, el sistema hace cosas raras y muchas veces ni las propias encargadas lo tienen claro. te ves ahí con el cliente delante, esperando y tú intentando descifrar qué está pasando sin liarla. Y luego lo peor: la presión con las ventas. Te meten bastante caña para ofrecer promociones TODO el rato y llegar a objetivos. Da igual si el cliente quiere que le dejen tranquilo, tú tienes que soltar el discurso sí o sí. Al final te sientes un poco ridícula repitiendo lo mismo como un robot y fingiendo interés. No es un trabajo duro físicamente, pero mentalmente acaba cansando bastante entre la presión y el caos del sistema.