Ventajas
Proyectos internacionales: acceso a clientes grandes y marcas reconocidas (Google, Disney, etc.). Oportunidad de aprender: constante exposición a nuevas tecnologías, metodologías ágiles y certificaciones internas. Ambiente multicultural: equipos distribuidos por todo el mundo, lo que da roce global. Flexibilidad laboral: en muchos casos ofrecen trabajo remoto o esquemas híbridos. Beneficios adicionales: descuentos, capacitaciones, inglés, programas de wellness (varían según país). Cultura de innovación: se fomenta la experimentación y las propuestas de mejora. Posibilidad de movilidad interna: si mostrás iniciativa podés cambiar de proyecto, rol o incluso país.
Desventajas
Sueldos no siempre competitivos: especialmente en Latinoamérica, a veces por debajo del promedio de mercado. Altas exigencias: proyectos demandantes y plazos ajustados, lo que puede llevar a horas extras. Rotación de proyectos: no siempre tenés control sobre qué proyecto te asignan, lo que puede ser frustrante. Burocracia interna: a medida que creció la empresa, algunos procesos se volvieron lentos y pesados. Desbalance vida-trabajo: depende del proyecto y cliente, pero puede haber crunch en ciertas entregas. Cultura muy orientada al cliente: lo que el cliente pide tiene más peso que el desarrollo profesional del empleado. Crecimiento desigual: no todos los equipos tienen las mismas oportunidades de capacitación o visibilidad.