Primero fue una llamada telefónica con el reclutador, en la que me explicó en qué consistía la vacante. Después hubo una entrevista con alguien de recursos humanos para revisar más en detalle las condiciones, la empresa, el CV...
Quedamos para una entrevista técnica. Ese mismo día, unas horas antes, rellené un cuestionario en el que especificaba las tecnologías con las que tenía experiencia. Esta entrevista fue con uno de los desarrolladores de la empresa, fuimos revisando el cuestionario y me hizo algunas preguntas técnicas también.
La siguiente fase del proceso era un reto técnico. Es decir, se concreta una fecha para la defensa de este reto y una semana antes te envían los requisitos. En mi caso fue desarrollar un servicio que funcionara como backend y una aplicación frontend. Ellos te dicen las tecnologías a utilizar, en el caso de la aplicación frontend se buscó específicamente un framework que no hubiera utilizado antes. La defensa fue con otro de los desarrolladores. No hay que preparar ningún tipo de presentación, sólo consiste en ir revisando el código de las dos aplicaciones.
Todas las entrevistas fueron en remoto, por videollamada.
El proceso es largo y hay que invertir un cierto tiempo, no sé si alguien con otras obligaciones aparte de su trabajo actual como hijos o personas dependientes a su cargo podría llevarlo a cabo. Al final, no superé el proceso; pero he de decir que aprendí bastante y los profesionales que me entrevistaron fueron muy amables, además de tener mucha experiencia.