- Directores no calificados para su función.
- Sin esfuerzos para conseguir nuevos proyectos o clientes.
- Mala gestión de recursos.
- Terrible comunicación con otras oficinas.
- Revisiones de desempeño que no se basan en comentarios objetivos.
- Sin compromiso con la comunidad de diseño local.
- Sin estímulo para desarrollar metas profesionales.
- Lugar de trabajo ruidoso, extremadamente difícil de concentrarse.
- Cultura de largas jornadas laborales innecesarias, independientemente de la productividad.
- Y, en general, una falta general de compromiso para abordar estos problemas.