Lamentablemente, la empresa sufre de una mala gestión, ya que el departamento de Recursos Humanos no actúa como un verdadero defensor de los empleados. En cambio, se limita a seguir las decisiones de la alta dirección, que a menudo implican despidos frecuentes, ofrecer indemnizaciones para expulsar a la gente y promover una cultura de nepotismo. La dirección, incluido el director de adquisición de talentos, muestra falta de profesionalismo, trata a los empleados con poco respeto y difunde información errónea. La falta de transparencia y preocupación genuina por los empleados deja claro que a la empresa no le importa su gente.